Cada vez son más en el mundo del trailruning y reclaman su cuota de poder. Es lógico. Es difícil no caer en tópicos. Sobre todo aquel que cantó Coz en 1980, el de “las chicas son guerreras”. Mucho ha llovido desde entonces y cambiadas las cosas, pero sigue costando. Y te lo sueltan de forma directa. “¿Y de nosotras no habláis nunca?”, sueltan a la Prensa. Y vaya cómo corren. Si el trailruning tiene un alto componente mental, no cabe duda de que las mujeres tienen mucho ganado. En el PirineosFIT hay una buena representación de ellas. Van a buen ritmo. Alguna cruza la línea meta y cuesta creer que en su cuerpo lleve un maratón.

La murciana Esther Sánchez es una auténtica bomba. Tras algo más de siete horas corriendo le espetó al director de carrera con una sonrisa: “Vaya recorrido que te has marcado”. Una alabanza en siete palabras, con la voz acompasada, sin atisbo de cansancio y con una sonrisa. Su pasión por la montaña le llevó a participar en la primera edición del Pirineos Fit y fue especial. Mucho ya que era el de su viaje de novios con su marido Fernando. Él se encuentra en Muria, ella se ha cogido una semana de vacaciones, pero sigue atenta a lo que pasa en la peluquería de su propiedad. Desengancha en la montaña, pero poco. Es lo que tienen  los autónomos.

Esther llegó al trail desde el asfalto. Un chaval le animó para participar en el Maratón Alpino Madrileño y le encantó. “La montaña me da la vida, otras cosas me la quitan”, dice sin perder la sonrisa, una constante en ella. Está feliz, corre para disfrutar. Va a su ritmo y sin marcarse metas. Conoce el Pirineo de la Jacetania y del Alto Gállego. Y también el de Benasque. Se le iluminan los ojos cada vez que describe alguno de esos paisajes de postal.

Similar pasión le mete Lorena González. Correr por montaña le viene de familia. Su madre, Yolanda Valiente, es la abuela del Pirineos Fit. Participó en la primera edición y muchos le preguntan por ella. Es lo que tiene tener una ‘familia’ tan amplia. Su pasión por la montaña va cosida al esfuerzo. Octavio Pérez es su entrenador. Y todos los días, esta alicantina de Elda arranca a las 5.30 para estar en casa con sus niños a las 8.00. En Jaca está con Eneko. Siempre entra con él en meta. En su casa le espera Laia, con un año y no disimula que la echa mucho de menos. Llegó al trailruning desde el triatlón, pero sin tanta dedicación.

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La albacteña Lola Campos entró en el trail en 2015 y a correr dos años más. Nada prosaico la razón por las que se puso las ‘zapas’: por dejar de fumar. Y a partir de allí una mezcolanza entre la competición y la ayuda. El pasado año estuvo de ‘escoba’ y en esta ocasión compitiendo, aunque le vena de echar una mano la mantiene. Le ha pasado hoy cuando se encontró a un compañero con un problema en un tobillo. Paró y le dejó su agua para que superar mejor el infortunio. Se siente más montañera que atleta y como el resto de corredores vive este deporte con pasión. Lleva tres años a tope. Ahora se encuentra inmersa en la Copa de España lo que le exige estar a un alto nivel y en su currículo destaca el campeonato de España de maratón en categoría veteranas por equipos con un tiempo de 3h17m y sobre asfalto.

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Las carreras por montaña son terreno abonado para la solidaridad y, también deja fotos emotivas como la de Myrvete Zekaj a la llegada de su marido, Jesús Álvarez. Ella lo había hecho  antes también sobre la distancia de media maratón. Natural de Kosovo y asentada la pareja en Valladolid, las montañas del pirineo son para ellos un auténtico lujo. Myrvite se siente mejor sobre las pruebas de larga distancia, aunque el formato de media maratón por etapas también le convence.